Dios hizo éste día único y especial para ti, aprovéchalo y búscale...
Cuando sopla el viento
2 Corintios 1:3-4
Haroldo, Catalina y sus dos hijos estaban en una zona boscosa de Minnesota cuando un tornado tocó tierra. Varios años después, ella me contó su experiencia:
«Mi esposo y mi hijo mayor se habían alejado un poco, pero el menor y yo nos refugiamos en una cabaña. Oímos un ruido semejante al de cien vagones de tren que se acercaban e, instintivamente, no tiramos al suelo doblados como un bollo. La cabaña empezó a derrumbarse y cerré los ojos para protegerlos de los escombros que volaban. Sentí como si hubiese estado subiendo en un ascensor y, después, que me disparaban hacia el cielo. Aterricé en un lago y me colgué de unos desechos para mantenerme a flote».
No obstante, su hijo menor lamentablemente no sobrevivió. Haroldo declaró en cuanto a su pérdida: «Lloramos todos los días durante seis semanas, pero estamos convencidos de que la bondadosa soberanía de Dios permitió que ese tornado tocara tierra donde estábamos. Además, nos consuela saber que nuestro hijo conocía al Señor como Salvador».
Cuando un ser querido muere y nosotros quedamos, es posible que surja toda clase de interrogantes. En momentos así, Romanos 8:28 puede brindar muchísimo ánimo: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados». La confianza de esta pareja en la bondadosa soberanía de Dios los consoló en medio de su dolor (2 Corintios 1:3-4).
tomado de RBC Ministerios—120203
Nuestro mayor consuelo en la angustia es saber que Dios tiene el control.
¿Quiere tener el perdón de sus pecados?, si la respuesta es afirmativa, allí donde se encuentre eleve una oración a Dios: ¿No sabe como hacerlo?, no importa, orar es simplemente hablar con Dios, expresarle nuestros sentimientos, como sugerencia pudiera ser algo así:
Padre Creador de los cielos y la tierra, reconozco mi condición de pecador, te ruego me perdones mis pecados, quiero que la seguridad que es tu Hijo Jesucristo la tenga en mi vida y ven a morar en mi corazón, inscribe mi nombre en el libro de la vida, te acepto como mi único y suficiente Salvador personal, en el nombre de Jesús, amen.